Von Neanderthal Museum

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TEXTOS DE LA EXPOSICIÓN

Los números de este lector corresponden a los textos numerados de la exposición.

Tunnel am Eingang der Dauerausstellung

1. Un hallazgo cambia el mundo.

¿Ha tenido siempre el valle el mismo aspecto que hoy?

¿Qué encontraron unos obreros aquí en 1856? 

¿Por qué unos cuantos huesos se convirtieron en una sensación?

1.1

El valle desaparecido

En otros tiempos, el valle de Neandertal era un desfiladero rocoso salvaje, casi de cuento de hadas. Se alzaban escarpadas paredes de piedra caliza, una espesa vegetación cubría las laderas y el río Düssel discurría con estruendo por el estrecho valle.

Un paisaje que dejaba boquiabierta a la gente e inspiró a numerosos artistas. 

En el siglo XIX, esta belleza era destino de pintores y amantes de la naturaleza. Sin embargo, la explotación de la caliza marcó el inicio de su destrucción: en tan solo unas décadas, el impresionante paisaje rocoso quedó casi totalmente devastado. 

Desde 1921, algunas partes del valle están protegidas como espacio natural. Hoy en día, el valle de Neandertal es un valioso hábitat para especies animales y vegetales, y un lugar que solo permite intuir su belleza perdida. 

1.2

El descubrimiento

El hallazgo de los huesos de neandertal fue fortuito. En agosto de 1856, unos obreros la extrajeron de la arcilla de la gruta de Feldhof. Johann Carl Fuhlrott describió más tarde el esqueleto tumbado boca arriba, con la cabeza hacia la entrada de la cueva. Probablemente, el neandertal fue enterrado aquí.

Sin embargo, la extracción de cal destruyó la cueva y su ubicación exacta cayó en el olvido. No fue hasta 1997 y 2000 cuando los arqueólogos volvieron a localizar el yacimiento. Bajo los escombros de cal, descubrieron arcilla de cueva, herramientas, huesos de animales y otros restos humanos. Señalan que aquí también se encontraron los huesos de otra mujer neandertal. Un diente de niño indica que en algún momento hubo un niño en la cueva.

Hoy en día, la torre de observación Höhlenblick señaliza este lugar tan especial.

Una marca de hacha nos habla del momento del descubrimiento. Se extiende desde el hueso de la pelvis hasta la cabeza del fémur. Cuando los obreros encontraron los huesos, ambos aún se encontraban en su contexto anatómico. Esto sugiere que, en 1856, el esqueleto yacía intacto en la arcilla de la cueva.

1.4

Un hallazgo pone el mundo patas arriba

Los huesos del valle de Neandertal no encajaban en la visión del mundo del siglo XIX. Fuhlrott vio en ellos los restos de un ser humano ancestral, más antiguo que todo lo que en aquella época se consideraba posible. Su interpretación era más que una simple tesis científica. Puso el orden del mundo patas arriba.

Y es que se consideraba que el ser humano era inmutable: creado a imagen y semejanza de Dios, como corona de la creación y único entre todos los seres vivos. La idea de que pudiera haber existido otras formas de vida humana antes que nosotros fue algo que sacudió el mundo. Le quitó al ser humano su posición privilegiada.

Poco después, Charles Darwin amplió esta perspectiva con su teoría de la evolución. El ser humano ya no estaba por encima de la naturaleza. Se convirtió en parte de una larga historia de cambio, parentesco y evolución.

Así, el hallazgo de 1856 significó un hito para la ciencia, mientras que el valle de Neandertal se convirtió en la cuna de la paleoantropología.

Johann Carl Fuhlrott (1803-1877) fue profesor, naturalista y un observador minucioso de su entorno. Con gran entusiasmo, investigó la flora y la fauna de la región, escribió sobre ellas y compartió sus conocimientos con los demás. Al examinar los huesos del valle de Neandertal, reconoció en ellos los restos de un «ser humano antediluviano». Para situar cronológicamente el hallazgo, se basó en las fechas que figuran en la Biblia.

Nachbildung von verschiedenen Menschenarten auf Stammbusch in Ausstellung

2. Un viaje a través del tiempo

¿Qué nos convierte en hombres?

¿Desde cuándo existe el hombre?

¿Cuántos años tiene el planeta sobre el que habitamos?

¿Hemos estado siempre solos en la Tierra?

2.1

Tiempo y evolución

El desarrollo de la vida y sus cambios transcurren en un período de tiempo apenas comprensible para el hombre. Charles Darwin lo sabía: “La reflexión de estos hechos surte en la mente un efecto parecido al del vano esfuerzo por imaginar la eternidad.” (tomado de: “El origen de las especies”, 6. Edición. 1872).

Tan solo desde hace poco más de 100 años tenemos una noción de la edad de la Tierra, desde cuándo hay vida en nuestro planeta y cuán relativamente joven es la existencia del hombre y de sus fósiles.

2.2

Oleada de gente

Actualmente somos la única especie humana sobre la Tierra, lo cual se trata de un caso evolutivo especial. Hasta la extinción de los neandertales, en la Tierra siempre convivieron varias especies de homínidos.

Son raros los hallazgos de fósiles con los que se puede reconstruir nuestra historia evolutiva. Algunos de ellos quedan documentados únicamente por unos cuantos fragmentos de huesos, otros incluso sólo por rastros de ADN. En lugar de un árbol genealógico, nuestra evolución se muestra en la actualidad como un ancho río ramificado que crea nuevas ramificaciones que, más tarde, pueden volver a confluir. La evolución del hombre no es un proceso guiado por el objetivo final, sino el resultado de la adaptación y el azar.

Rekonstruktion_Neanderthaler_Mr N & Mr 4%_homo neanderthalensis

3. Vivir y sobrevivir

¿Cómo comenzó la historia del hombre?

¿Cómo era el mundo de nuestros antepasados?

¿Dónde permanecieron los neandertales?

¿Cómo llegamos a Europa los hombres?

3.1

Comienzo en África

La historia del hombre comenzó en África y, en un principio, se produjeron modificaciones en el entorno natural. Hace entre nueve y siete millones de años, los cambios climáticos redujeron el tamaño de la selva tropical. Se tienen pruebas de que los hombres erguidos ya recorrieron los amplios paisajes fluviales y de lagos.

Hace entre 3,5 y 2 millones de años, el clima en África se tornó paulatinamente más frío y seco, viéndose interrumpido por periodos más cálidos. Varios hombres desarrollaron diferentes adaptaciones a las condiciones de vida variables. Habitaron en sabanas, selvas, orillas de ríos u orillas de bosques, comían hierba, frutas, tubérculos o insectos y sus diferentes adaptaciones se reflejaban en sus cuerpos distintos.

3.2

Cambio a través de la adaptación

Las especies nunca se quedan iguales, cambian continuamente. En una población ningún individuo es igual a otro, ya que para la procreación se mezcla de nuevo el material genético de los padres. Los biólogos le llaman a esto recombinación de genes. En el proceso se crean nuevas y singulares especies congéneres.  A través de cambios en el ADN mismo, las llamadas mutaciones, también se pueden producir nuevas variantes.

Cuanto mejor se adapte un individuo a su ambiente partiendo de esta diversidad de variantes, mayores son sus oportunidades de sobrevivir, aprovecha de una manera más efectiva la oferta de alimentos, se alimenta mejor y se defiende de los enemigos. Por lo general, los más exitosos tienen mucha más descendencia. 

3.3

Los primeros humanos

La línea del Homo comenzó hace cerca de 2,5 millones de años con el Homo habilis, el primero que de la grava confeccionó utensilios de piedra. Ya en el Homo erectus, cuyos restos más antiguos encontrados hasta ahora tienen dos millones de años, se reconocen las típicas características humanas.  Era inteligente, como sugiere su cerebro desarrollado, bueno para caminar y había ganado en estatura.  Su dentadura, en cambio, se había reducido, y en su cuerpo se le había raleado el pelo.  Confeccionó diferentes utensilios de piedra y de madera, y se ocupó más de sus hijos.

El Homo erectus se desplazó desde África a Asia y Europa, evolucionando en el Homo heidelbergensis y, de ahí, en el neandertal.

3.4

El neandertal y nosotros

Los neandertales (Homo sapiens neanderthalensis) son muy conocidos por los antropólogos pues de ninguna otra forma humana se han encontrado tantos fósiles.  Ellos se diferencian claramente del hombre de hoy (Homo sapiens sapiens). Los neandertales tenían huesos fuertes y sus rostros carecían de fosa canina, por eso tenían un aspecto más angular. Por encima de los ojos sobresalía un marcado reborde supraorbital. La mandíbula y los dientes también eran fuertes. Quizás utilizaban sus incisivos, que en la mayoría de casos estaban considerablemente desgastados, como «tercera mano». Asimismo, su cerebro era más grande que el nuestro.

3.5

Encuentros

Nosotros, el Homo sapiens sapiens, aparecimos hace unos 300 000 años en África como descendientes del Homo erectus africano. Dotados de una gran capacidad de adaptación, emprendimos el rumbo para colonizar el resto del mundo. En Asia y Europa nos encontramos con parientes lejanos, como los neandertales y el Homínido de Denísova, descendientes de los antiguos emigrantes de África. A Europa llegamos hace unos 40 000 años, donde vivimos como cazadores y recolectores de la Era Glacial, al igual que los neandertales, cuyo número ya se había reducido considerablemente por el continuo cambio de periodos climáticos cálidos y muy fríos. Aunque nuestro patrimonio revelaba que también nos habíamos mezclado con ellos, muchas regiones estaban tan poco pobladas que no siempre nos encontrábamos. Los primeros forasteros fueron desterrados por las duras condiciones de la Era Glacial. Nosotros no nos asentamos hasta pasado el gran frío.

3.6

Los seres humanos y el clima

El clima siempre ha influido en las condiciones de vida de los seres humanos. Durante la alternancia de períodos cálidos y fríos, tuvieron que adaptarse una y otra vez al entorno cambiante.

Las variaciones climáticas a corto plazo durante la última glaciación fueron especialmente acusadas y dieron lugar a períodos de frío y sequía extremos. Extensos territorios de Europa estaban cubiertos de hielo y eran inhabitables, por lo que los humanos los sortearon desplazándose hacia el sur, el este y el oeste. La supervivencia de los neandertales en grupos reducidos se tornó cada vez más difícil y hace 40 000 años se extinguieron. Con el calentamiento climático al final de la última glaciación se extinguieron también los grandes mamíferos de la estepa del mamut. 

Investigadores de todo el mundo tratan de reconstruir a través de diversos métodos el clima del pasado, de lo que obtienen importante información sobre la evolución del clima actual. Las variaciones climáticas de la última glaciación no son comparables a las actuales. El calentamiento climático actual se está acentuando y acelerando debido a la influencia del ser humano.

Werkbank mit Steinzeitwerkzeugen im Neanderthal Museum

4. Herramientas y conocimientos

¿Son afiladas las herramientas de piedra? 
¿Podían los neandertales hacer fuego? 
¿Pueden los seres humanos vivir sin metales? 
¿Solo los seres humanos pueden utilizar herramientas? 
¿Cómo ha aparecido ese agujero ahí? 

4.1 

El banco de los inventos.

El origen de muchos inventos técnicos de los hombres se va hacia atrás. A lo largo de milenios, los inventos han sido continuamente desarrollados y mejorados mediante nuevos materiales y procesos. La invención que supuso unir diferentes partes a herrramientas complejas, consiguiendo un rendimiento significativamente mayor fue técnicamente significativa. En segundo lugar,  la transformación de los estados de la materia como en la producción de cerámica o metales, permitió la fabricación de nuevos materiales artificiales. Pero únicamente con la industrialización en el siglo XIX y con el uso de combustibles fósiles como carbón o aceite, la transformación y la síntesis de nuevos materiales pudo realizarse a una escala mayor. Al mismo tiempo, el conocimiento técnico alcanzó en un periodo corto de tiempo tal envergadura, que con esas condiciones industriales aparecieron inventos pioneros

4.2 

Herramienta por herramienta

Las pruebas más tempranas de la existencia de herramientas tienen cerca de 3,3 millones de años, época en la que aún no existía el género Homo. Por lo tanto, fueron australopitecos o Kenyanthropus los que elaboraron estas herramientas. Con ellas podían descuartizar animales o partir nueces.

Con utensilios de piedra también elaboraban otras herramientas. Así se dio un proceso continuo de elaboración de herramientas con la ayuda de herramientas, la piedra de base para nuestra cultura material.

4.3

Las ideas geniales están por todas partes

¿Son las herramientas las que hacen que el ser humano sea único? No del todo. Muchos animales también desarrollan soluciones sorprendentes. Los chimpancés «pescan» termitas con palos. Los cuervos doblan alambres para hacer ganchos. Los pulpos se construyen un escondite con conchas. Observan, prueban y adaptan su comportamiento.

Así pues, el espíritu inventivo no surge por primera vez con el ser humano. Pero en el caso de los seres humanos, una buena idea se convierte en algo especial: el conocimiento se comparte, se transmite y se mejora constantemente. De las herramientas más sencillas surgen las técnicas, las tradiciones y, finalmente, la cultura.

4.4 

Torneado, taladrado, portado

Lo que a primera vista parece insignificante es, en realidad, una de las herramientas más sofisticadas del Paleolítico: el taladro de piedra. Con un pedernal afilado, los seres humanos podían perforar huesos, dientes, conchas o marfil. Así es como se crearon colgantes, cuentas y otras piezas de joyería.

Para ello se necesitaba fuerza, paciencia y mucha experiencia. Mediante movimientos giratorios, arena u otros abrasivos se creaban pequeñas aberturas de gran precisión. Los hallazgos de la cueva de Geißenklösterle, en Alemania, demuestran que hace unos 40 000 años los seres humanos ya combinaban la destreza técnica con la expresión simbólica. Las herramientas no solo servían para sobrevivir; también contribuían a poner de relieve la identidad, el sentido de pertenencia y la belleza.

Kopfkino Ausstellung Höhlenmalereien

5. Mito y religión

¿Hay comunidades sin mitos?

¿Enterraban los neandertales a sus muertos?

¿Son las pinturas rupestres las obras de arte más antiguas?

¿Quién hizo las sepulturas megalíticas?

¿Son las grandes religiones incompatibles entre sí?

5.1

En busca del principio

Desde tiempos remotos reflexionan los hombres sobre el principio del mundo y sobre su propio origen. Sus interpretaciones las han recogido en historias sagradas de las cuales conocemos hoy una enorme cantidad provenientes de todas las culturas. En los mitos de la creación, dioses o seres sobrehumanos crean la tierra y hacen los mares, las montañas, las plantas, los animales y por último al hombre.

Los relatos se consideran ciertos. Son transmitidos de generación en generación y ofrecen una orientación en un  mundo percibido como misterioso y prepotente.

Estos relatos se admiten sin respaldo científico, al contrario de nuestras modernas teorías con respecto a la creación del mundo a través de la gran explosión y la evolución; los mitos se aceptan tal como son.

5.2

La vida con la muerte

La muerte nos desafía a reflexionar sobre el sentido de nuestra existencia. Ella no sólo se lleva la vida de cada uno. Los muertos dejan tras sí un agujero en el tejido de las relaciones sociales: un compañero pierde a su pareja, un niño a su padre, el hermano a su hermana. Ritos de luto y de sepelio ayudan a los parientes a superar la pérdida. Cuando familiares y amigos se reúnen para el convite del funeral, se fortalece el sentido de solidaridad en la comunidad. Así se inicia lo que finalmente tiene que suceder: el cierre del agujero, el restablecimiento del orden en la comunidad.  

Los neandertales fueron los primeros humanos de los que tengamos noticia, que se ocuparon del tema de la muerte y enterraron a sus difuntos.

5.3

Cuevas sagradas

Los hombres a finales de la Edad de Piedra ya tenían una rica vida espiritual. Esto se refleja en gran cantidad de pinturas rupestres y grabados de Europa del sur.  Las pinturas murales más antiguas, de más de 30.000 años, se encuentran en la gruta Chauvet en el sur de Francia.

El tema central de los artistas tempranos eran los animales de su ambiente. Figuras parecidas a las humanas eran poco frecuentes. Los motivos podemos reconocerlos, pero los mensajes detrás de las imágenes ya no se pueden leer. Todo parece indicar que las cuevas profundas eran santuarios para ritos de iniciación u otras ceremonias importantes. Sin embargo, también se conocen murales en lugares expuestos a la luz del día a la entrada de cuevas o en paredones de roca al aire libre.

5.4

En todas partes y en camino

El hombre de la Edad de Piedra creó también arte para el camino. Hacía pequeñas esculturas y grabados en piedra, y adornaba artículos de uso cotidiano.  Con minucioso trabajo crea objetos de arte de la mejor calidad y expresión. 

Las más antiguas obras de arte de la humanidad que se conocen, son las figuras talladas en marfil de mamut del Jura Suabo. Como en la pintura rupestre, el motivo más frecuente son los animales. Las figuras femeninas en piedra, cuerno, marfil de mamut o barro cocido, algunos miles de años más jóvenes, son una excepción. Éstas fueron descubiertas en lugares situados desde el suroeste de Francia hasta el Lago Baikal en Siberia. Espectaculares coincidencias entre enormes distancias y períodos de tiempo muestran el significado cultural del símbolo “mujer”.

5.5

Lugares para los muertos

Observado a nivel mundial, el ritual del enterramiento demuestra una enorme creatividad humana. Se establecen lugares, se fabrican objetos, y se inventan rituales y reglas. Los sepulcros megalíticos (megalitos: gr.: mega = grande, lithos = piedra) surgidos en la Era Posglacial, cuando nos asentamos, son ejemplos tempranos de los lugares creados por el hombre en los que se enterraba a los muertos durante varias generaciones, estableciendo al mismo tiempo contacto con lo sagrado.

Los rituales de enterramiento implican a menudo un tratamiento especial del cuerpo del fallecido. El traslado a lugar de enterramiento tiene un significado ritual o social y el depósito definitivo de los restos mortales puede ser muy variable. Además, se celebran rituales que van más allá de la muerte.

5.6

Las religiones del mundo

En Oriente Próximo y en Egipto nacieron hace 5.000 años las primeras grandes religiones. Estaban unidas estrechamente con el Estado y sus gobernantes.

A las religiones de hoy, es decir;  el cristianismo, el islamismo, el judaísmo, el budismo, el hinduismo y el confucianismo, pertenece un 70% de la población mundial. A pesar de los diferentes dioses, confesiones y costumbres, estas religiones tienen mucho en común: las sagradas escrituras con mensajes para la vida religiosa y personal; los sacerdotes dedicados exclusivamente a la religión y su mediación; y finalmente las construcciones monumentales en las que lo sagrado tiene su hogar terrenal.  La mayoría de los grandes sistemas de creencias religiosas tienen un fundador que ha vivido la vida correctamente o ha transmitido la palabra de dios como su enviado. 

Frau mit Audioguide vor ausgestopftem Wisent in der Ausstellung des Neanderthal Museum

6. Medio ambiente y alimentación

¿De qué salud gozaban los neandertales?

¿Desde cuándo existen las caries?

¿Qué aspecto tiene una excavación?

¿Cómo podemos averiguar cómo vivían los hombres en la Era de Piedra?

6.1

Recolectar y cazar –la pareja perfecta

Durante dos millones de años los hombres anduvieron de nómadas por el mundo viviendo de lo que la naturaleza les ofrecía. Recolectaban frutas, bayas, nueces, tubérculos, huevos, conchas e insectos. Cazaban mamíferos grandes y pequeños, peces y pájaros. Esta estrategia de vida tenía éxito gracias a la movilidad del cazador y del recolector. Las fuentes de alimentos de la naturaleza brotaban en diferentes estaciones del año y en diferentes lugares. Los hombres seguían este ritmo y a menudo permanecían sólo pocas semanas en cada sitio. Los grupos eran reducidos, de 20 a 30 personas. Si los alimentos escaseaban, el grupo se dividía. Si por lo contrario tenían un rebaño de animales, se unían varios grupos. 

6.2

El triunfo de los omnívoros

Biológicamente el hombre es un omnívoro.  Puede conseguir los componentes indispensables de su nutrición - carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas y minerales - tanto en los alimentos de origen vegetal como animal. Esta flexibilidad la supo utilizar de una forma extraordinariamente creativa para lograr encontrar sustento en todas partes del mundo. Pero no sólo enriqueció su lista de comida, sino que también inventó nuevas formas de prepararla. El hervirlos, rehogarlos o asarlos suavizaba los alimentos. En el transcurso de nuestro desarrollo hemos tenido que masticar cada vez menos. Así se van encogiendo maxilares, músculos maseteros y dientes desde hace millones de años: en nuestras caras se lee lo que comemos.

6.3

El desarrollo del sedentarismo

Con el sedentarismo, el hombre empezó un nuevo capítulo en su relación con la naturaleza. Los cazadores y los recolectores no dejaron casi ninguna huella en el paisaje. Poco después de que partían, los lugares estaban cubiertos por completo de nuevo.

Hace 10.000 años la agricultura y la ganadería pusieron en marcha una espiral que ha seguido rotando hasta el día de hoy: cada vez en más cantidad y más regularmente, se dispuso de alimentos que permitieron el crecimiento de un mayor número de seres humanos. Para ellos, a su vez, se tuvo que producir más sustento.  Entonces talaron árboles, secaron pantanos y aprovecharon mejor la tierra. Campos y pastos dominaron el paisaje. Muchas especies no encuentran más sustento en las modernas estepas agrarias. El viento y la lluvia se llevan la fértil capa arable de los campos desnudos; fertilizantes y pesticidas amenazan el agua potable, el riego intensivo provoca la salinización de  los suelos.

6.4

Excavar, medir, investigar

Una excavación arqueológica supone siempre la destrucción irremediable de una referencia. Por eso es importante documentar todo con precisión antes del delicado rescate con paleta y pincel. Para ello se mide y dibuja, pero también se toman fotografías y se escanea. En la evaluación de los hallazgos y resultados participan diferentes científicos. Cada objeto hallado es investigado. En el caso de herramientas de piedra se determina, por ejemplo, de dónde procede la piedra. ¿Los hombres de la Edad de Piedra las fabricaron en el lugar del hallazgo o las llevaron consigo ya fabricadas? Los especialistas investigan los huesos animales y humanos con métodos científicos. Cada uno de los resultados de investigación son como pequeñas piezas de un puzle a partir del cual se puede reconstruir nuestro pasado.

Rekonstruktion_homo neanderthalensis_Neanderthaler Mädchen Kina

7. Comunicación y sociedad

¿Es el lenguaje típicamente humano?

¿Tenían los neandertales un cerebro distinto al nuestro?

¿Conocen todas las sociedades la familia pequeña?

¿Es inevitable la competencia entre los seres humanos?

¿Ha habido siempre diferencias sociales entre la gente?

7.1

El más antiguo arte: contar

Los primeros homínidos sólo se podían comunicar por medio de gestos, mímica y sonidos simples. Pronto desarrollaron el lenguaje que, ya que carece de fósiles, se puede observar únicamente de forma indirecta. Las condiciones biológicas de la capacidad del habla son el tamaño adecuado del cerebro y formas anatómicas especiales de la faringe y la laringe. Es probable que el Homo erectus haya llenado estos requisitos.  Para él era imposible enseñar por medio de gestos y del aprendizaje por imitación el amplio saber sobre el ambiente natural, los complicados conocimientos artesanales y las reglas de vida adquiridas a lo largo de milenios.  El lenguaje permitió transmitir de generación en generación el tesoro del saber en continuo crecimiento. Sin duda alguna, mucho más tarde los neandertales podían hablar parecido a nosotros.

7.2

Cerebro y evolución humana

En relación con el tamaño del cuerpo, nuestro cerebro es tres veces más grande que el de los hombres mono.  Constituye un 2% de nuestro peso corporal, pero utiliza 20% de nuestra energía.  Este órgano costoso en suma es el responsable de la posición privilegiada del ser humano.  El crecimiento del cerebro según las medidas biológicas fue rapidísimo: el volumen cerebral creció más del doble entre la primera especie de homínidos y el Homo erectus.

Con el tamaño del cerebro crecieron sus habilidades. La percepción del espacio vital y el almacenamiento de información mejoraron más y más. La comunicación se hizo más precisa. Con la ayuda del cerebro se creó un sistema cultural de acumulación de información de enorme flexibilidad y con insospechadas posibilidades de ampliación. 

7.3

El hombre prematuro

El niño humano es prematuro. Tiene que venir al mundo en un estado inmaduro para que su cabeza con el gran cerebro pueda pasar a través del canal de alumbramiento. Si tuviera el mismo grado de madurez que una cría de chimpancé, tendría que quedarse diez meses más en el vientre materno.

Por esa razón, además de los cuidados de la madre, se hace del todo indispensable el respaldo de otros integrantes. La madre y al niño necesitan ayuda directa e indirecta, alimento, recursos, aperos y protección.  Además de la integración del hombre y otros miembros del grupo en ocuparse de los críos, el rol de la abuela es una invención de los humanos. Los cuidados de la comunidad a los hijos empezaron a más tardar con el Homo erectus La preocupación por el niño creó pequeños grupos estrechamente unidos entre sí.

7.4

Pequeños grupos grandes resultados

La definición moderna de familia integrada por padre, madre e hijo, es un producto del siglo XIX.  Más allá de la pequeña familia, los grupos de parientes son típicos en las comunidades humanas. Estas reducidas unidades sociales tenían en todo el mundo un promedio de 25 personas cada una.  Se ha encontrado un número parecido de cabezas en excavaciones de yacimientos de la Edad de Hielo. Los grupos pequeños sentaron las bases de nuestro desarrollo cultural.

Gracias a su enorme capacidad inventiva, el hombre ha desarrollado una enorme variedad de relaciones de parentesco y de reglas.  La sociedad actual continúa todavía con esa dinámica. Las familias “patchwork” son una nueva variedad de las familias burguesas.

7.5

Viaje a la tierra natal

Todas las personas que viven hoy en día tienen una antepasada común.

En lo más profundo de nuestras células se encuentran rastros de generaciones pasadas. Permiten a los investigadores rastrear los vínculos familiares a lo largo de milenios y reconstruir el recorrido de nuestra historia común.

Este camino nos lleva a África, a nuestras raíces. Nuestra antepasada nos recuerda que, más allá de todas las fronteras, culturas y diferencias, existe un origen común, un vínculo que une a los 8000 millones de seres humanos de todos los continentes.

Quien comprende de dónde venimos, también empieza a preguntarse: ¿hacia dónde vamos?

Lo que hoy se esconde en nuestras células nos habla de caminos antiguos y encuentros pasados.

Hace unos 200 000 años, en África Oriental vivían seres humanos que reían, aprendían, amaban y se cuidaban unos a otros. No podían saber que sus descendientes habitarían algún día toda la Tierra. 

Los seres humanos no son ni los seres vivos más rápidos ni los más fuertes de la Tierra. A pesar de ello, lograron atravesar desiertos, cruzar océanos y poblar todos los continentes. El secreto de nuestro éxito no fue la fuerza, sino el trabajo en equipo. 

Todas las personas que viven hoy en día están emparentadas entre sí por vía materna. No fue ni la primera mujer ni la única de su época. Sin embargo, mientras que otras líneas desaparecieron, la suya ha perdurado hasta hoy. Los investigadores llamaron a esta mujer «Eva».

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